martes, 26 de julio de 2011

Hambre de Dios

Hambre de Dios
Como quiero tocarte                                       
Como quiero abrazarte
Reposar en tus brazos fuertes
Recostarme en tu pecho grande

Sentir tu aliento tibio
Tocar tu cara suave
Mirar tus ojos bellos
Y sumergirme en ellos

Como te añoro
Padre querido
Parece que un siglo
Pasó sin verte

Mi ser espera
El poder mirarte
Poder envolverse
En tu amor ardiente

Con prisa y sin duda
Devoro tu cuerpo
Consumo tu verbo
Tu preciosa sangre

Cuanto más te busco
Mas hambre tengo
La sed me consume
Casi desfallezco

Luego tu me miras
Con tus ojos buenos
Me muestras tu rostro
En mi hermano herido

En el que sonríe
En el que trabaja
En todo el que vive
En esta casa grande

Yo la llamo mundo
Tú la construiste
Con amor eterno
Y ánimo fecundo

No tan solo eso
Mi padre querido
También tu me dices
Con amor paciente

Mira los jardines
Mira las cosechas
Mira las estrellas
Mira que belleza

El agua que corre
Libre y generosa
Alegre, perfecta
Bella y armoniosa

Es la más humilde
De todas mis obras
La más obediente
La más poderosa

Libre como ella
Eres tu hijo mío
Nada la detiene
Ni siquiera el tiempo

Ella da sus frutos
Cada uno a tiempo
Así tú lo puedes
Solo quiere hacerlo

Mira así mi rostro
Siente así mi aliento
Yo te estoy mirando
Todo, todo el tiempo

Solo aprende a verme
Que no es mirarme
Ama sin descanso
Y saciarás tu hambre 

Rosa sin espinas



"Esta poesía/canción está basada en un pasaje de la vida de San Francisco de Asís. La historia cuenta que Francisco, cuando sentía deseos carnales, trataba de mitigarlos revolcándose en la nieve o arrojándose en un rosal que se encontraba allí en la porciúncula (pequeña porción) lugar donde él y sus hermanos se reunían. La intención de Francisco era lastimarse con las espinas, como castigo por lo que él creía era un pecado. Por eso desde ese momento y hasta ahora, el rosal sigue dando bellas rosas, pero sin espinas.
Como fiel testimonio del amor de Dios por Francisco"


Rosa sin espinas

A la rosa sin espinas,
de la pequeña porción.
Hoy le canto y la presento,
al grande pueblo de Dios.

Bella rosa generosa,
Pura, simple y amorosa.
Como la madre preciosa,
de mi amado redentor.

Tu que escondes las espinas,
por amor al pecador.
Tu que amas, tu que sirves,
al gran plan de mi Señor.

Protectora de Francisco,
de su carne y su dolor.
Tu le muestras que su padre,
solo quiere darle amor.

miércoles, 20 de julio de 2011

Vida


Vida... espacio de tiempo indeterminado que se usa para hacer cosas y permitir acontecimientos ajenos a nuestra voluntad

Vida.... palabra usada comúnmente para determinar si un ser tiene en si, las funciones fisiológicas que le permiten nacer, crecer, reproducirse y morir.

Vida humana... decisión de cada ser humano de ejercer el derecho a asumirla, o caminar por el mundo, solamente respirando y comiendo, para no detener las funciones fisiológicas.

Sentido de la vida... deseo irrefrenable de vivir eternamente, dejando un legado de amor, representado en acciones de distinta índole, de acuerdo a las circunstancias que le fueron propicias a cada uno.

Vida divina.... reconocimiento de cada ser humano, de su digna condición de hijo de Dios. Ser vivo, hermano de todos los seres vivos, heredero del reino de los cielos,” por la gracia de Dios,  POR AMOR Y PARA AMAR”

Violación




Florencia agita sus brazos, hasta encontrar el monstruo que la obliga a despertar; bosteza, se retuerce disfrutando la modorra del relajo matinal; debajo de las sábanas, un sonoro buenos días; camina hacia el baño, cabello enmarañado y brazos de trapo; mientras experimenta con placer la vacuidad, se entretiene fabricando bolitas pegajosas, que observa y dispara a su antojo, al amparo de esta secreta intimidad.
¿qué sentiría Florencia si supiera? Un cristal la observa y expone su imagen. Cierren las ventanas, apaguen las luces; ¡¡¡Florencia...!!!  ¡¡¡estás siendo violada!!!

Mi pequeño Hogar



Mi pequeño hogar


Amanece y tu... ciudad,
aun solitaria y somñolienta,
pareces mecida por  la aurora.
En el suave sopor del despertar,
no eres la fiera inclemente del medio dia,
ni la sabia certeza del ocaso.
Tierna y olorosa te entregas a la vida.
Aromas de café, pan recién horneado.
Un perfume sutil, otro perfume envolvente. 
El betún del lustrabotas, el hedor de alcantarillas.
Triste fetidez de un río,
Inmensidad de una montaña,
que no siempre puedo ver.
Jazmines que exalan su fragancia.
Sientan, sientan... parecen decir,
queda poco tiempo...
te irás al torbellino del quehacer
y mi aroma no importará.
Te contemplo en un instante...
luego no tendré lugar para ti.
Santiago...mi ciudad... de un pequeño país…
de un pequeño mundo… de un bello universo…
que hoy es mi hogar.


miércoles, 13 de julio de 2011

En ti Señor


 Mi espíritu habita en ti señor,
Él sostiene la carga de mi cuerpo
Y la soledad de mi alma.

Como fiera que protege a sus cachorros,
me entrelaza y arrebata del error.
Suave yugo que quiebra mis palabras
Ardiente caridad que mitiga mi dolor.

Santo, santo, santo
Santo e inconmensurable amor.
Sostiene mi mano, solitaria y triste
Y desborda de alegría mi corazón.