jueves, 22 de diciembre de 2011

La alcancía de Gustavo



La alcancía de Gustavo



Cuenta la historia que hace muchos años, había un niño muy hermoso que se llamaba Gustavo. Su mamá y su papá lo amaban mucho. Él era un niño muy bueno, inteligente y generoso. Su mamá le enseñó a ahorrar en una alcancía, parte del dinero que le daba para sus pequeños gastos. Como Gustavo era un niño muy obediente, guardaba en esa alcancía más de la mitad del dinero que recibía semanalmente. En realidad lo que su mamá quería era que aprendiera el hábito del ahorro para cuando fuera grande. Así, durante mucho tiempo, Gustavo logró juntar mucho dinero, considerando la poca cantidad que ahorraba semanalmente.
Un día, su mamá no tenía dinero y tuvo que pedirle a Gustavo todo el dinero que tenía en su alcancía. Él no dudó ni un instante en decir que si a esta petición. Entonces su mamá abrió la alcancía y contó. Cada moneda fue una lágrima dolorosa y desgarradora. Al fin fueron setenta mil pesos e infinitas lágrimas. Pasaron catorce años y el generoso Gustavo nunca cobro esa deuda. Un  buen día su mamá decidió que era hora de pagar. Pero para tan generoso gesto, no se podía solo tomar esa cantidad y devolverla. Entonces durante más de un año, caminó al trabajo y fue poniendo el dinero en una alcancía. Un paso por cada lágrima fue cerrando la herida y finalmente en la navidad de dos mil once, Gustavo recuperó el dinero de su alcancía.
Y esta vez, cada moneda fue símbolo, de la generosidad de un hijo y la gratitud de una madre.

VeroMori_12_2011

jueves, 15 de diciembre de 2011

Vuela




Si pudiera te daría…
alas para volar.
A cambio puedo darte…
un simulacro de libertad.

Si pudiera te llevaría…
a contemplar la realidad.
Sin embargo solo puedo…
verte caminar.

Si pudiera te daría…
el cielo y la eternidad.
para que al fin pudieras…
tus alas desplegar.

Vero_mori 12_2011


martes, 25 de octubre de 2011

Personajes (Fellini)




Lo recuerdo en la pesadez del verano, un abrigo grueso y sucio sobre los hombros, llevando sus tesoros en múltiples y ajadas bolsas.
Muy alto, delgado, un poco encorvado, una barba de días y siempre arrastrando los pies.  Se olía la falta de agua y jabón, la indigencia mas cruda y descarnada, la no heredada, la adquirida o impuesta por la vida sorpresivamente. “Parece que es la peor”
Era un hombre culto, educado y cordial, sus conversaciones, coherentes e interesantes. A veces sus ideas y pensamientos estaban confundidos. Quizá el alcohol, drogas o una enfermedad desconocida, eran la causa.
Su gran pasión… la Dolce Vita y Federico Fellini. Se llenaba de alegría y entusiasmo cuando hablaba de eso. Por eso era  “Fellini” ¿porqué será que las personas como él no quieren decir su nombre? “algo muy profundo se esconde allí”
Siempre tenía dinero y nunca lo vimos pedir limosna. Se decía que todas las semanas, venían unas personas en un auto muy lujoso a visitarlo.
Fellini era muy generoso, durante un tiempo adoptó a un amigo que perdió el trabajo y quedó en la calle. Era enternecedor verlo. Se preocupaba de él, le compraba comida, compartía todo. Le permitía dormir a su lado, en su lugar, la esquina de Nataniel con Eleuterio Ramirez. Es que algo que Fellini extrañaba mucho era el contacto con otras personas. Recuerdo que siempre se enojaba conmigo porque no quería recibirle las monedas en la mano. Insistía mucho, golpeaba el mesón con las monedas, no quería dejarlas ahí, quería tocar mi mano. Me daba mucha pena, porque lo entendía pero igual no podía. Y él insistía cada vez. Fellini me hizo comprender la tristeza que significa no tocar a otra persona. A ellos, las personas de la calle, nadie los toca, nadie los acaricia, todos sienten lo que yo sentía, asco, repulsión, rechazo. Un día, se bajó los pantalones en  medio de la vereda, se puso en cuclillas e hizo sus necesidades. Todo el mundo estaba escandalizado, pero ¿alguna vez habíamos pensado en que lugar lo hacía habitualmente?
Un día cualquiera desapareció. Lo volvimos a ver en la televisión, en un anuncio de un programa dedicado a personas como él. Me preparé para verlo, quería saber de él, como estaba, que decía. Cuando llegó la hora, un llamado telefónico interrumpió el momento. No pude verlo y unas lágrimas tristes rodaron por mis mejillas.
“Es que Fellini no quizo que lo viera por última vez. Todo por por no querer tocar su mano”

VeroMori_10_2011

                                                                                                                                                              

jueves, 11 de agosto de 2011

Personajes (La Marcela)

Camina tambaleante hacia el minimarket, con una bolsa de neopren en las manos. Aspirando, pide un vino, paga con monedas que saca de sus ropas sucias y harapientas. Limpia la baba que cae de su boca, con las manos negras de suciedad acumulada. También compra un pancito y un ají en escabeche. Está de buen humor, se mira en el vidrio de la máquina de bebidas y dice, “estoy embarazada” Se ríe,  está conversadora y amable. A veces está triste y es agresiva, como cuando tiró piedras a las micros y un chofer de un golpe la tiró dentro del negocio. Quedó sangrando muy lastimada y con mucho mas furia que antes. Es parte del paisaje, un personaje querible. Ella es varón, de cuerpo pequeño muy bien proporcionado. Fue bello, se nota. Unos 35 años, cabello largo con vincha, ojos café, picaros cuando no están perdidos en el divague del neopren. Duerme en la calle, a veces en la puerta de la iglesia de Tarapacá con Nataniel, a veces enfrente, en la plazita del paseo Bulnes. Tuvo novio, un rubio muy delgado que un día amanecio muerto en la puerta de la iglesia donde dormían. Dicen que tenía Sida igual que ella. Todos estuvimos tristes.Es muy coqueta, camina como una reina y sueña con ser mamá. Nunca se supo como se llama. Ella dice que se llama Marcela.

VeroMori 11_08_11

martes, 26 de julio de 2011

Hambre de Dios

Hambre de Dios
Como quiero tocarte                                       
Como quiero abrazarte
Reposar en tus brazos fuertes
Recostarme en tu pecho grande

Sentir tu aliento tibio
Tocar tu cara suave
Mirar tus ojos bellos
Y sumergirme en ellos

Como te añoro
Padre querido
Parece que un siglo
Pasó sin verte

Mi ser espera
El poder mirarte
Poder envolverse
En tu amor ardiente

Con prisa y sin duda
Devoro tu cuerpo
Consumo tu verbo
Tu preciosa sangre

Cuanto más te busco
Mas hambre tengo
La sed me consume
Casi desfallezco

Luego tu me miras
Con tus ojos buenos
Me muestras tu rostro
En mi hermano herido

En el que sonríe
En el que trabaja
En todo el que vive
En esta casa grande

Yo la llamo mundo
Tú la construiste
Con amor eterno
Y ánimo fecundo

No tan solo eso
Mi padre querido
También tu me dices
Con amor paciente

Mira los jardines
Mira las cosechas
Mira las estrellas
Mira que belleza

El agua que corre
Libre y generosa
Alegre, perfecta
Bella y armoniosa

Es la más humilde
De todas mis obras
La más obediente
La más poderosa

Libre como ella
Eres tu hijo mío
Nada la detiene
Ni siquiera el tiempo

Ella da sus frutos
Cada uno a tiempo
Así tú lo puedes
Solo quiere hacerlo

Mira así mi rostro
Siente así mi aliento
Yo te estoy mirando
Todo, todo el tiempo

Solo aprende a verme
Que no es mirarme
Ama sin descanso
Y saciarás tu hambre 

Rosa sin espinas



"Esta poesía/canción está basada en un pasaje de la vida de San Francisco de Asís. La historia cuenta que Francisco, cuando sentía deseos carnales, trataba de mitigarlos revolcándose en la nieve o arrojándose en un rosal que se encontraba allí en la porciúncula (pequeña porción) lugar donde él y sus hermanos se reunían. La intención de Francisco era lastimarse con las espinas, como castigo por lo que él creía era un pecado. Por eso desde ese momento y hasta ahora, el rosal sigue dando bellas rosas, pero sin espinas.
Como fiel testimonio del amor de Dios por Francisco"


Rosa sin espinas

A la rosa sin espinas,
de la pequeña porción.
Hoy le canto y la presento,
al grande pueblo de Dios.

Bella rosa generosa,
Pura, simple y amorosa.
Como la madre preciosa,
de mi amado redentor.

Tu que escondes las espinas,
por amor al pecador.
Tu que amas, tu que sirves,
al gran plan de mi Señor.

Protectora de Francisco,
de su carne y su dolor.
Tu le muestras que su padre,
solo quiere darle amor.

miércoles, 20 de julio de 2011

Vida


Vida... espacio de tiempo indeterminado que se usa para hacer cosas y permitir acontecimientos ajenos a nuestra voluntad

Vida.... palabra usada comúnmente para determinar si un ser tiene en si, las funciones fisiológicas que le permiten nacer, crecer, reproducirse y morir.

Vida humana... decisión de cada ser humano de ejercer el derecho a asumirla, o caminar por el mundo, solamente respirando y comiendo, para no detener las funciones fisiológicas.

Sentido de la vida... deseo irrefrenable de vivir eternamente, dejando un legado de amor, representado en acciones de distinta índole, de acuerdo a las circunstancias que le fueron propicias a cada uno.

Vida divina.... reconocimiento de cada ser humano, de su digna condición de hijo de Dios. Ser vivo, hermano de todos los seres vivos, heredero del reino de los cielos,” por la gracia de Dios,  POR AMOR Y PARA AMAR”

Violación




Florencia agita sus brazos, hasta encontrar el monstruo que la obliga a despertar; bosteza, se retuerce disfrutando la modorra del relajo matinal; debajo de las sábanas, un sonoro buenos días; camina hacia el baño, cabello enmarañado y brazos de trapo; mientras experimenta con placer la vacuidad, se entretiene fabricando bolitas pegajosas, que observa y dispara a su antojo, al amparo de esta secreta intimidad.
¿qué sentiría Florencia si supiera? Un cristal la observa y expone su imagen. Cierren las ventanas, apaguen las luces; ¡¡¡Florencia...!!!  ¡¡¡estás siendo violada!!!

Mi pequeño Hogar



Mi pequeño hogar


Amanece y tu... ciudad,
aun solitaria y somñolienta,
pareces mecida por  la aurora.
En el suave sopor del despertar,
no eres la fiera inclemente del medio dia,
ni la sabia certeza del ocaso.
Tierna y olorosa te entregas a la vida.
Aromas de café, pan recién horneado.
Un perfume sutil, otro perfume envolvente. 
El betún del lustrabotas, el hedor de alcantarillas.
Triste fetidez de un río,
Inmensidad de una montaña,
que no siempre puedo ver.
Jazmines que exalan su fragancia.
Sientan, sientan... parecen decir,
queda poco tiempo...
te irás al torbellino del quehacer
y mi aroma no importará.
Te contemplo en un instante...
luego no tendré lugar para ti.
Santiago...mi ciudad... de un pequeño país…
de un pequeño mundo… de un bello universo…
que hoy es mi hogar.


miércoles, 13 de julio de 2011

En ti Señor


 Mi espíritu habita en ti señor,
Él sostiene la carga de mi cuerpo
Y la soledad de mi alma.

Como fiera que protege a sus cachorros,
me entrelaza y arrebata del error.
Suave yugo que quiebra mis palabras
Ardiente caridad que mitiga mi dolor.

Santo, santo, santo
Santo e inconmensurable amor.
Sostiene mi mano, solitaria y triste
Y desborda de alegría mi corazón.